sábado, 27 de octubre de 2018

Lluvia

Llueve una lluvia serena y limpia
llueve sobre el campo, 
empapa las ventanas
duele su pureza pesada y suave
llueve en los pinares,
en los álamos desolados
el cielo gris se queda impávido mirando
la calle desierta, 
la lluvia muda y clara
no hay prisas para que cesen
 las gotas que nublan los cristales,
susurros de olvidos
nostalgia de caricias.
Llueve en silencio,
mientras octubre bosteza indiferente
 culpo al verano que ha escapado
ingrato como una golondrina.




lunes, 8 de octubre de 2018

Nostalgia Otoñal

Pincela el cielo una acuarela gris,

el otoño asoma

sereno, indolente

salpicando de oro

las hojas de los árboles.

El viento caprichoso

las amontona a su antojo,

tiemblan desvalidas

en medio del camino.

    Acaricia las ramas despeinadas

  y le miente a las gaviotas.

¡Qué desconsuelo desandar

las alegrías del verano!

Se han borrado


las huellas en la arena.

 Flota en el aire

la nostalgia de las risas,

 el bullicio de los niños.

Angustia el alma este sosiego,

esta calma pura.

 Las gotas de la lluvia  

 dibujan diminutos charquitos

y mojan los cristales,

  para atrapar de nuevo

  aquel placer de infancia

que olvidamos,

el mirar llover

a través de la ventana.
Me abrazas con ternura,
mientras poco a poco

la noche se adueña de la vida.

No quiero saber de despedidas,

se me antoja que solo es una pausa

y me dejo seducir 

por la fragancia

de una tardía rosa en el jardín.




viernes, 28 de septiembre de 2018

Canción para ser niño

Yo tuve una plaza con juegos,
una escuela a pasitos de casa
muchos libros de cuentos
y un patio soleado
una calle sin coches
un cielo estrellado
un cine en domingo
una bicicleta celeste
una muñeca vestida de azul
mañanas frías 
con cristal de escarcha
una infancia a la antigua
y no me aburría..




martes, 25 de septiembre de 2018

El mundo de Sally Swatland

La pintora, Sally Swatland intenta plasmar la luz y sus efectos en los paisajes e instantes de la vida. 
El motivo del movimiento impresionista es sin duda el paisaje, cuya diversidad de matices permite a los artistas jugar con los colores. 
Se caracteriza por el uso de tonalidades puras, sin mezcla, y por el contraste cromático. En la paleta de los pintores dominan los tonos claros y brillantes, no hay lugar para el negro ni sus variantes. Buscan el contacto con la naturaleza.








domingo, 16 de septiembre de 2018

La chica de la bicicleta verde


La veía pasar casi a diario por mi calle, era una chica preciosa, el cabello le caía sobre los hombros como una cascada rojiza, iba montada en una bicicleta verde, me llamaba la atención el color verde brillante y lo cuidada que tenía la bici.

Deduje que debía ir al instituto que estaba al otro lado del puente viejo. Cada día aguardaba a que pasara, ella pedaleaba muy de prisa por lo que el tiempo que tenía para admirarla era muy corto, siempre llevaba una bolsa de colores colgada del manillar, un vestido con florcitas azules, casi nunca usaba pantalones como las otras chicas, y su mirada fija en el camino sin desviarla ni por un momento.

Llegué a  cambiar algunas de mis rutinas para asegurarme que cuando ella pasara yo estaría allí para mirarla, porque no me atrevía a hacer nada para lograr entablar un diálogo por más simple que fuera y llamar su atención.

Averigué su nombre inventando que mi abuela necesitaba aspirinas, otro día gasas, al siguiente vendas elásticas. En la farmacia traté de olvidarme de mi maldita timidez y pude hablar con Alice que era compañera de clase de la chica de mis sueños. La hija del farmacéutico era algo antipática pero con paciencia y tratando de agradarle me contó que Clarice era la mayor de cinco hermanos de una familia alemana, que tenía que cuidarlos y ayudar en su casa aparte de estudiar. No sabía mucho más acerca de ella, era muy callada y siempre parecía preocupada. 

Los días se hacían interminables, Clarice no había vuelto a pasear en bici por mi calle. Dejaba las cortinas del salón abiertas para vigilar, con los consiguientes reproches de mi madre. Tenía una vaga idea del barrio donde ella vivía, decidí entonces coger mi vieja bici y salir a ver si la encontraba por esas casualidades que tiene la vida, aunque esto no ocurría por más que lo intentaba.

Uno de los días que daba una vuelta de reconocimiento, como me gustaba decir, siempre con la esperanza de encontrar a Clarice, tomé por el puente viejo, un lugar casi emblemático de mi pueblo, no podía creerlo, pero sí,  ahí estaba ella, por lo visto cruzaría el puente. Apoyé la bicicleta en el muro para esperar, mi oportunidad había llegado estaba decidido a hablarle. El corazón me latía muy fuerte, trataba de calmarme y pensaba:

“Manuel, tranquilo, qué cosa podrás inventar para hablar con ella, 
 ¡Piensa hombre piensa!” 

Mientras estaba en esas cavilaciones Clarice se acercaba en su bici verde. 
No sé cómo pasó, todo ocurrió de pronto, aquella visión me angustió y sorprendió de tal modo que solo sé que cogí la bicicleta, pedaleé como nunca hasta no sentir las piernas, el puente me pareció infinito, llegué sin aliento, ella estaba encaramada en el borde mirando hacia abajo mientras se inclinaba, su cabello rojo se agitaba con el viento, su vestido con flores se hinchaba como la vela de un barco a la deriva, mis manos trataban de alcanzarla, solo conseguía rozar apenas su cuerpo frágil. 

Por fin logré atraerla con fuerza hacia mí tirando de su vestido, los dos rodamos por el suelo, nos hicimos daño, las piedras sueltas se nos incrustaron en la espalda y en las piernas, eso ya no importaba. La mantenía aferrada a mi cuerpo, ella lloraba desconsolada mientras nos mojaba la llovizna fría que había comenzado a caer. Ese día pasé de ser un adolescente imberbe a una persona responsable en pocos minutos.

No podía reprocharle nada, ni preguntarle el porqué, solo sentía que debía abrazarla muy fuerte. A nuestro lado su bicicleta verde abandonada en el suelo brillaba aún más con las gotas de la lluvia. 
Era un testigo mudo de una tragedia de la cual habíamos escapado los dos..





viernes, 14 de septiembre de 2018

Amor a primera vista

Lo descubrió entre muchos otros.
Sin saber porqué, pero así suceden estas cosas, se sintió atraída por él. Le gustaba sobre todo la ternura y la sensibilidad de su interior. 
Le encantaba su aspecto, su aroma, su tacto suave, 
hasta algunas pequeñas imperfecciones que lo hacían aún más atractivo. 
Ni hablar del tipo de letra y el color de su portada.



martes, 11 de septiembre de 2018

Dices que amas las flores y les cortas su tallo,

dices que amas a los perros y les pones una correa,

dices que amas a los pájaros y los metes en una jaula,

dices que me amas....y entonces me entra miedo.

(Jean Cocteau - Poeta francés.)


jueves, 30 de agosto de 2018

BESOS

Hay besos que pronuncian por sí solos

la sentencia de amor condenatoria, 

hay besos que se dan con la mirada 

hay besos que se dan con la memoria.

Hay besos silenciosos, besos nobles 

hay besos enigmáticos, sinceros 

hay besos que se dan solo las almas 

hay besos por prohibidos, verdaderos.

Hay besos que calcinan y que hieren, 

hay besos que arrebatan los sentidos, 

hay besos misteriosos que han dejado

mil sueños errantes y perdidos..


Gabriela Mistral 

domingo, 12 de agosto de 2018

Una sirena en la ventana

Desde la ventana alcanza a divisar el mar, siente su aroma, la brisa dulce y salobre. Se deja llevar en una ensoñación, mira como rompen las olas, la espuma blanca y suave acaricia la playa. Lo admira, solo lo admira..

El hotel tiene unas preciosas vistas que hacen volar su imaginación mientras ordena y limpia las habitaciones. A veces se queda en esa visión más de la cuenta.

 Abajo, alguien desde la calle la saluda agitando la mano y le sonríe.
 Deja de limpiar y tímida apenas levanta la mano.

“¡Adiós muchacha, parece que en este sitio la belleza está por todas partes!”

Recoge la preciosa alfombra, envuelve su joven cuerpo con ella. 
 El espejo le devuelve la imagen de una sirena que solo añora el mar. 
Gira y gira como una bailarina, tira el trapo al aire y se ríe...

Golpean a la puerta.
-¿Celine, has acabado ya?
- Sí, sí ya voy..

Se mira en el espejo y con un mohín nervioso dice:

“¡Adiós triste sirena, mañana volveré!”