miércoles, 11 de septiembre de 2019

Réquiem para un verano


El sol tiene un tinte diferente, 
el viento arrastra a su antojo
las hojas que murieron prematuras,
un domingo como cualquier otro
las persianas bajas de las casas
el tedio y la soledad de los jardines,
el derrumbe inminente de las flores

en los rosales algunas rosas tardías

se resisten

como un último atributo de esplendor

hay que seguir,
seguir siempre adelante
asomarse al abismo sin suicidio
aunque parezca que se desploma el cielo,
el mar cansado del bullicio
borra las huellas adormecidas del verano,
regresar al bosque en busca de la esencia
la extensión de la noche nos aguarda
un silencio inolvidable acaricia
el verdadero sentido de la vida.





2 comentarios:

  1. Este es el ciclo de la vida, Miry, renovarse y volver a empezar. Mientras el verano agoniza, el otoño espera hacer el relevo, con sus tonos de colores arbóreos tan bellos y llamativos. Todo tiene su encanto, aunque unos prefieran una parte concreta de ese ciclo vital. Salvo los desastres meteorológicos, me encantan todas las estaciones con su propia climatología.
    Un bello poema en el que percibo la melancolía que produce una despedida.
    Un abrazo.

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    1. Hola Josep, compañero de letras, gracias por leer. Sí, es verdad, todas las estaciones tienen su encanto. Para que el otoño llegue con sus tonos dorados debe acabar el verano. Es la despedida de los días estivales lo que causa un poco de melancolía, luego pasa.
      Un abrazo.

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