sábado, 16 de mayo de 2026

AUTOSTOP

 Pedro apura el paso, cada tanto voltea, tiene casi la certeza de que alguien lo sigue.
La noche oscura, no hay manera de encontrar a estas horas como viajar. Solo le queda seguir caminando.
Cada vez más cerca, puede sentir el respirar jadeante, los pasos, ya no quiere ni mirar, camina a la vera de la carretera.
De pronto las luces de un coche que se acerca lo enceguecen.
Le hace señas y se detiene.
La muchacha al volante le abre la portezuela, y con un gesto
seductor lo invita a subir.
─¿Por favor puedes llevarme hasta el pueblo más cercano?
─¡Claro que puedo!
Pedro no lo piensa, no tiene tiempo. Sube de prisa, se acomoda y suspira aliviado.
La joven conductora, vestido negro, cabello negro y unos ojos negros de mirada penetrante lo observa por el espejo retrovisor.
─¿No te da miedo llevar a una persona que no conoces a estas
horas? ─Pregunta Pedro.
-No, no tengo miedo.
─También puede ser que alguien te quisiera robar.
─No, no me da miedo.
─¿Y si intentaran matarte?
─ No, nunca tengo miedo. No pienso en eso.
─ Sabes, creo que me seguían, fue horrible, por suerte te encontré.
─ Entiendo, pero no sé qué es el miedo. Debo hacer mi trabajo,
siempre hago mi trabajo.
─¿Y qué es lo que haces?
En la siguiente curva acelera al máximo la velocidad,Pedro no se sostiene ni siquiera con el cinturón de seguridad que lleva,
el coche se desvía de la carretera y se despeña por un precipicio.
La bella conductora del vestido y los ojos negros se asoma y se
queda mirando un momento los restos humeantes del coche destrozado.
Se acomoda el largo cabello oscuro y se desvanece en la noche..