martes, 9 de abril de 2019

Nacer y morir

"Todos nacemos puntuales, todos morimos a destiempo"

Jacob Iglesias (Palencia - 1980)


viernes, 5 de abril de 2019

Alberto Cortez...Homenaje

Se marchó otro de nuestros grandes cantautores argentinos. Ayer por la tarde Madrid nos sorprendió con la triste noticia. Y aquí nos quedamos con una gran pena en el alma. Todos los que hemos disfrutado con su arte, sus letras y su manera de cantar en Argentina, en España y en todo el mundo lo recordaremos siempre.
A partir de hoy nos falta tu presencia, pero tu voz y tus canciones se han quedado con nosotros. Argentina y tu tierra pampeana, tu Rancul y los que te admiramos  ya te echamos de menos. 



sábado, 30 de marzo de 2019

Sobrevivir..


Llorar escuchando una canción o viendo fotos
Llamar solo para escuchar una voz
Enamorarse de una sonrisa
Pensar que te ibas a morir de tanta nostalgia
Tener miedo de perder a alguien muy especial...

sobrevivir...y seguir vivos...



"En una rosa caben todas las primaveras"

Antonio Gala.


domingo, 17 de marzo de 2019

Pastillas para no soñar (Joaquin Sabina)




Si lo que quieres es vivir cien años
No pruebes los licores del placer
Si eres alérgico a los desengaños
Olvídate de esa mujer
Compra una máscara antigás,
Manténte dentro de la ley
Si lo que quieres es vivir cien años
Haz músculos de cinco a seis
Y ponte gomina que no te despeine
El vientecillo de la libertad
Funda un hogar en el que nunca reine
Más rey que la seguridad
Evita el humo de los puros,
Reduce la velocidad
Si lo que quieres es vivir cien años
Vacúnate contra el azar
Deja pasar la tentación
Dile a esa chica que no llame más
Y si protesta el corazón
En la farmacia puedes preguntar:
¿tiene pastillas para no soñar?
Si quieres ser matusalén
Vigila tu colesterol
Si tu película es vivir cien años,
No lo hagas nunca sin condón
Es peligroso que tu piel desnuda
Roce otra piel sin esterilizar,
Que no se infiltre el virus de la duda
En tu cama matrimonial
Y si en tus noches falta sal,
Para eso está el televisor
Si lo que quieres es cumplir cien años
No vivas como vivo yo

martes, 5 de marzo de 2019

Inocencia

La niña dibuja una casa, 
un camino con flores,
un sol, una nube celeste
no sabe
que los pájaros mueren,
hay niños con hambre
y un monstruo oscuro
al que le llaman guerra
su manita en alto
saluda a un avión
se queda mirando
la estela blanca,
no sabe qué es.
Qué maravilla
los años de infancia
esa dulzura de la ignorancia.


Ilustración: Dibujo de mi hija Silvana (cinco años)

sábado, 23 de febrero de 2019

La niña y el mar


Un gris tenue tiñe la tarde, las gaviotas graznan inquietas, a Angélica le gustaría entender qué dicen, pero nadie entiende el canto de las aves.
 Baja a la playa día tras día a esperar el regreso de su padre. Angélica tiene cinco años, posee una belleza natural e inocente, su vestido blanco parece estar hecho con la espuma que besa la orilla. Pensativa contempla las olas, el mar se agita indomable y violento, la bruma como una cortina fría y sedosa envuelve el paisaje, otros días se muestra sereno y parece jugar rozando apenas la playa. 

Su mirada siempre está fija en el horizonte, nada la distrae. Sentada sobre la arena, inmóvil, la ansiedad se refleja en su bello rostro. Así permanece mientras transcurre el tiempo inexorable hasta que aparece en el horizonte apenas un puntito muy lejano. Angélica no sabe calcular el tiempo, hasta que por fin se distingue un barco que se acerca, es entonces cuando una tímida sonrisa ilumina su rostro y cree ver lo que su corazón anhela.

El viento huele a sal y a desconsuelo, cómplice borra los garabatos que ella dibujó en la arena, las gaviotas vuelan en círculo, una se posa junto a ella, Angélica siente temor al recordar una leyenda que le contó su madre.

Le pregunta a las olas el porqué de la espera inútil, pero el mar no sabe de respuestas. Nubarrones amenazantes cubren el cielo. Una historia de dolor se teje en la oscuridad, no es el barco de su padre el que se acerca.
La voz de su madre la reclama nerviosa mientras baja la colina:

─¡Angélica, tienes que volver a casa, va a llover y es muy tarde ya!

─¿Mamá, cuándo vendrá papá?

─Volverá hija, cuando acabe de faenar, volverá ya lo verás.

La coge de la mano, recorren el camino en silencio hasta llegar a la casa. Con los últimos rayos de luz del atardecer naufraga una vez más la sutil esperanza del regreso, hasta que comience un nuevo día.


****

Angélica aún conserva ese candor que la distingue y su dulce sonrisa. No ha sido nada fácil regresar para ella. Abre la puerta despacio, entra en el salón, siente frío, el frío húmedo del  mar que se cuela por el ventanal. Un sinfín de sensaciones vuelven a su memoria. Reviven los aromas familiares y el dulce eco de las voces amadas, recorre con una mirada todo el entorno para luego contemplar el cuadro que domina la pared desgastada. Angélica se reconoce con su vestidito de espuma. Siempre ha estado ahí, junto al sillón preferido de su padre, se sienta, se arrebuja y cierra los ojos para evocar su presencia. 
La ausencia y el silencio impregnan la estancia, unos pocos rayos dorados del atardecer se cuelan curiosos y parecen querer poner su nota de tibieza. Se acerca al cuadro y se detiene en la firma que con el paso del tiempo es apenas visible, solo recuerda que la muchacha la observaba mientras pintaba. 
Acaricia la imagen de la pequeña con ternura, muy suave, como si la quisiera mimar y proteger para siempre..

 

  Ilustración: Pintura al óleo - Sally Swatland - 






miércoles, 20 de febrero de 2019

“Sin poetas y sin artistas,
 los hombres pronto se cansarían de la monotonía de la naturaleza.” 


Guillaume Apollinaire

Lo difícil

Enamorarse es fácil.
Uno puede enamorarse
—sin demasiado esfuerzo—
varias veces al día,
a nada
que se lo proponga
y se mueva un poco por ahí;
y si es verano,
ni te cuento.
 Enamorarse no tiene
mayor mérito.
Lo realmente difícil
—no conozco ningún caso–
es salir entero
de una historia de amor.


(Karmelo Iribarren)

Tiempo sin tiempo (Mario Benedetti)

Preciso tiempo necesito ese tiempo
que otros dejan abandonado
porque les sobra o ya no saben
qué hacer con él
tiempo
en blanco
en rojo
en verde
hasta en castaño oscuro
no me importa el color
cándido tiempo
que yo no puedo abrir
y cerrar
como una puerta
tiempo para mirar un árbol un farol
para andar por el filo del descanso
para pensar qué bien hoy es invierno
para morir un poco
y nacer enseguida
y para darme cuenta
y para darme cuerda
preciso tiempo el necesario para
chapotear unas horas en la vida
y para investigar por qué estoy triste
y acostumbrarme a mi esqueleto antiguo
tiempo para esconderme
en el canto de un gallo
y para reaparecer
en un relincho
y para estar al día
para estar a la noche
tiempo sin recato y sin reloj
vale decir preciso
o sea necesito
digamos me hace falta
tiempo sin tiempo.