Una noche es eterna para el que no la olvida,
y el tiempo nada importa para el sueño y la flor;
y, como nadie sabe lo que dura la vida,
nadie sabe tampoco lo que dura el amor.A veces, para mantener la paz dentro de nosotros,
“Te enseñé a besar con besos míos, inventados por mí para tu boca”.
( Gabriela Mistral)
Nos abrazamos, como si quisiéramos permanecer así para siempre, nos besamos, un beso intenso que pudiese perdurar en el tiempo que estaríamos separados. Un día gris y el tren a punto de partir; tú agitando la mano por la ventanilla y aquel típico gesto de soplar los besos. Te vas y te llevas tus promesas y las mías.
*******
El almacén está desierto a esta hora, consulto abstraída la nota de la compra, me sobresalto al escuchar mi nombre.
¡Clarice!
¡Daniel!
─¿Hola, cuánto tiempo!
Solo una fracción de segundos y reacciono, ahí estás delante de mí, nos saludamos con un abrazo como si nos hubiésemos visto todo este tiempo.
─He llegado anoche. Vine para ocuparme de la casa de mi madre, no sé, tal vez la venderé, creo que será lo mejor.
─Claro, tal vez sea lo mejor─ respondo aturdida.
─No quiero interrumpir, estás ocupada, también necesito comprar algunas cosas. ¿Nos vemos mañana por la tarde?, me gustaría mucho ¿Te parece bien?.
Quedamos en el parque, en el puente del lago. Luego me arrepentí, el parque, el puente, me traían muchos recuerdos de nuestros tiempos, cuando estábamos unidos, no sé por qué acepté encontrarnos allí. Durante la cena no me puedo quitar de la cabeza lo sucedido, Alejandro, mi marido, me comenta que irá a Berlín por tres días. No le digo nada del regreso de Daniel, no tendré que explicar nada.
Al llegar al lago Daniel me saluda desde el puente, voy a su encuentro, caminamos y hablamos de temas intrascendentes, sin darnos cuenta estamos en la casa de su madre, su casa de cuando nos queríamos, de cuando éramos nosotros dos.
─Pasa, disculpa, está todo un poco desordenado.
Me resulta familiar, doy un vistazo al entorno, los recuerdos se arremolinan en mi cabeza. Me quedo mirando el jardín en el que las rosas se resisten a desaparecer y ostentan su salvaje belleza en medio de la maleza. Ninguno de los dos se atreve, flotan en el aire muchas preguntas que no tienen respuesta. Sirve dos copas de vino, brindamos, no sabemos bien porqué.
Pone música, es nuestra canción, me abraza, bailamos, la música lo envuelve todo. Cierro los ojos, me dejo llevar…
Se acaba la canción, Daniel sigue con sus manos en mi cintura… nos besamos, es inevitable, un beso único, como si el tiempo se hubiera detenido.
Me aparto de su abrazo y recojo mi abrigo, él hace ademán de retenerme.
“No me has olvidado Clarice, ¿Verdad que no?”.
“Nuestro tren partió Daniel, ya no nos llevará a una estación donde poder arribar juntos…”.
Me despido de ti sin despedirme… para quedarme en tu mirada..
(Relato participante en Club de Escritura Fuentetaja)
Historias de un beso.
Sonreír,
apoyar a los demás (aunque sea un poco),
mirar las cigüeñas por la ventana,
indignarme hasta la extenuación,
amar,
saltar al vacío de las miradas estancadas,
abrazar a los amigos
no golpear a los enemigos
sentir la lluvia en la calva
perder la vista más allá del fin del mundo
desobedecer en toda ocasión,
desmontar la realidad.
Felipe Zapico, Poeta - músico - escritor y fotógrafo español. (1960 León - Extremadura)
"Scent of a Woman" (titulada Esencia de mujer en España y Perfume de mujer en Hispanoamérica) es una película estadounidense de 1992 dirigida por Martin Brest y protagonizada por Al Pacino y Chris O' Donnell.
La trama se desenvuelve alrededor de Charlie Simms, un estudiante que proviene de una familia pobre, becado en una prestigiosa escuela preparatoria privada.
Con el objetivo de ganar el dinero necesario para tomar un vuelo de regreso a casa en Navidad el joven acepta un trabajo algo especial como acompañante de un teniente coronel retirado del ejército de los Estados Unidos que sufre ceguera, Frank Slade un hombre amargado de mediana edad que decide visitar New York. El coronel le complica la vida a Charlie, no obstante le da una lección de vida.
Una de las más relevantes escenas de esta película, con la genial actuación de Al Pacino es el tango "Por una cabeza".
Para disfrutar tanto la música como la interpretación.
"Nos abrazamos, como si quisiéramos permanecer así para siempre, nos besamos, un beso intenso, único, que pudiese perdurar en el tiempo que estaríamos separados."
Del relato "Un beso... un adiós". (Miry Calabrese)