martes, 11 de septiembre de 2018

Dices que amas las flores y les cortas su tallo,

dices que amas a los perros y les pones una correa,

dices que amas a los pájaros y los metes en una jaula,

dices que me amas....y entonces me entra miedo.

(Jean Cocteau - Poeta francés.)


jueves, 30 de agosto de 2018

BESOS

Hay besos que pronuncian por sí solos

la sentencia de amor condenatoria, 

hay besos que se dan con la mirada 

hay besos que se dan con la memoria.

Hay besos silenciosos, besos nobles 

hay besos enigmáticos, sinceros 

hay besos que se dan solo las almas 

hay besos por prohibidos, verdaderos.

Hay besos que calcinan y que hieren, 

hay besos que arrebatan los sentidos, 

hay besos misteriosos que han dejado

mil sueños errantes y perdidos..


Gabriela Mistral 

domingo, 12 de agosto de 2018

Una sirena en la ventana

Desde la ventana alcanza a divisar el mar, siente su aroma, la brisa dulce y salobre. Se deja llevar en una ensoñación, mira como rompen las olas, la espuma blanca y suave acaricia la playa. Lo admira, solo lo admira..

El hotel tiene unas preciosas vistas que hacen volar su imaginación mientras ordena y limpia las habitaciones. A veces se queda en esa visión más de la cuenta.

 Abajo, alguien desde la calle la saluda agitando la mano y le sonríe.
 Deja de limpiar y tímida apenas levanta la mano.

“¡Adiós muchacha, parece que en este sitio la belleza está por todas partes!”

Recoge la preciosa alfombra, envuelve su joven cuerpo con ella. 
 El espejo le devuelve la imagen de una sirena que solo añora el mar. 
Gira y gira como una bailarina, tira el trapo al aire y se ríe...

Golpean a la puerta.
-¿Celine, has acabado ya?
- Sí, sí ya voy..

Se mira en el espejo y con un mohín nervioso dice:

“¡Adiós triste sirena, mañana volveré!”









jueves, 2 de agosto de 2018

LA LUNA

Ya nadie mira a la luna,
la luna ya no es de nadie;
ya no la cubren de besos,
ya no la bañan con sangre.

Ni ya le escriben poemas,
ni ya le clavan puñales;
ya no hay tragedias de amores,
ya no hay amor, no hay amantes.

Ya pasa sola la luna,
ya pasa sola, sin nadie;
ya no amontona secretos
ni alumbra sueños, como antes.

¿Adónde fuisteis, poetas,
adónde fuisteis, amantes,
que la dejásteis sin versos,
que sin amor la dejásteis?

Ya no es de nadie, ni es luna,
la luna que ahora nos sale;
porque es un círculo solo,
y solo un círculo errante.

 La luna no será luna
sin corazones que amen;
sin pensamientos que vuelen
y sin poetas que canten.

Pero los hombres son otros
y otras las cosas que valen;
y otros los ojos que miran
y otras las formas de amarse.

 ( Fragmento.)

Mariano Estrada - Poeta español.
Del libro El cielo se hizo de amor.









Azul Mediterráneo..


lunes, 30 de julio de 2018

SECRETOS

Qué pretensión la mía

permanecer en tu mirada

el mar murmura por lo bajo

dolores y ausencias

azules, transparentes

palabras incoherentes

las palomas negras

¿las recuerdas?

giran y giran en un vuelo

inquietante, rasante

me vestiré de olvidos

  igual sé que me quieres

aunque no lo digas

y yo no lo merezca..




sábado, 28 de julio de 2018

sábado, 14 de julio de 2018

Verano


La  luz del sol se cuela sin permiso

atrevida, irreverente

incita al ocio, a la pereza

al sosiego

arde el campo a la hora de la siesta

juegan los niños

con sombreritos de colores

bajo la sombra de los árboles

enamoran a la brisa con su magia

tal vez son solo una ilusión

la juventud y la alegría del estío

  los geranios visten de rojo 

los balcones

atardeceres perfumados de lavanda

caminar descalzos en la arena

  las caricias del mar saben a sal

 sinfonía de olas, un cielo añil

para perdurar la plenitud y el goce

que solo tienen

los días del verano.










sábado, 30 de junio de 2018

Allende Galicia... allende los mares


 Pepe era un muchachito de diecisiete años, inquieto y vivaz. Vivía con sus abuelos en una pequeña aldea en Galicia. Acostumbrado a disfrutar a su antojo del maravilloso verdor de las montañas. Su padre como tantos había  emigrado a Argentina, en busca de nuevos horizontes, con la promesa que se reuniría con su mujer y el niño cuando comenzaran a ir bien las cosas.
 La maldita epidemia de la fiebre de aquellos años que diezmó la vida de miles de personas, le arrebató a su joven madre, una bella muchacha llamada Sofía cuando él acababa de cumplir cinco años.  
Sus abuelos eran su única familia, lo criaron y educaron con todo el amor que fueron capaces de dar cargando el inmenso dolor por la muerte de su hija. Para ellos ese niño no era solo su nieto, lo era todo, su  alegría, la vida entera.
Un pensamiento cada vez más inquietante comenzó a desvelar las noches de los abuelos ya mayores. Día tras día, hasta que por fin la tremenda decisión fue tomada. Iría con su padre a Argentina, aquel desconocido que vivía en una lejana tierra, de quien no sabía nada, solo que era su padre.
En su inocencia y juventud no entendía por qué tenía que partir, dejar su hogar, sus queridos abuelos, su aldea, sus montañas. Una pena inmensa inundaba su alma, su vida se había fragmentado. No había explicación que él pudiera comprender.
 Recorre cada rincón de la aldea, como si quisiera guardar en su retina los colores de sus montañas, los aromas de su infancia. La abuela guarda unas pocas cosas en una pequeña maleta y con cada una de ellas siente que se va su vida.
El tiempo implacable marcó el día en que debía partir y así la despedida. El abrazo único, entrañable y en ese abrazo el adiós. La angustia en la certeza que nunca más volverán a verse, nunca más.
El cielo azul se oscureció, la tristeza del adiós lo tiñó de grises y de sombras. Lloraron los abuelos lágrimas de impotencia ante el deber  mientras el corazón se negaba.
Un inmenso vacío es todo lo que les queda a Agustín y a Neves, el amor, la ternura, la alegría se ha ido con su amado nieto.
Se marcha sin mirar atrás. No sabe hacia dónde va ni qué le aguarda del otro lado del océano. El barco que lo lleva navega en un mar de incertidumbre.

                                                             *****************
 Transcurre el  tiempo  y el joven aprende a querer a su nuevo terruño, el dolor va desapareciendo y se arraiga a las llanuras donde el trigo dorado se mece al vaivén de los vientos de la pampa. En Alberti, un  pueblo de la provincia de Buenos Aires se afinca “o mozo galego” con su padre y aprende a trabajar la tierra. A pesar que este es un hombre hosco, distante y no demuestra ningún  afecto Pepe trata de superarlo. En la soledad de su pequeño cuarto por las noches cuando cierra los ojos piensa en los abuelos, en su Galicia y llora en silencio.
Los hilos del destino y la vida se encargaron de continuar la historia. Una  hermosa muchacha de la ciudad es designada a una escuela rural para ejercer su profesión de maestra. El amor unió a Pepe y a Estela, la joven maestra, con la que más tarde contrajo matrimonio. La vida lo había  recompensado. Con su mujer y sus tres hijos ya tenía su familia. Nunca más estaría solo.
 La felicidad lo acarició como una delicada mariposa. En la mirada de sus ojos oscuros no podía disimular la morriña cuando hablaba de su aldea allá en su Galicia.  
A menudo surgían en la mente lúcida los recuerdos lejanos pero vívidos del abuelo.
 “y el abuelo entonces, cuando yo era niño me hablaba de España, del viento del norte, de la vieja aldea y de sus montañas. Le gustaba tanto recordar las cosas que llevo grabadas muy dentro del alma, que a veces callado, sin decir palabra, me hablaba de España.”  
(El abuelo - Alberto Cortez - fragmento)

 Con inmenso cariño a la memoria de Don José Rios Vázquez, el abuelo Pepe. Ejemplo de honestidad y de nobleza. Un español de Galicia, que conservaba su acento y sus maneras de decir. Tomaba mate con torrijas, mientras escuchaba su música preferida, el tango.






Derechos de Autor-  Mirta Calabrese De Luca