quédate hasta que la noche
se escape por la ventana,
Una muchacha estaba aguardando su vuelo en una sala de espera de un gran aeropuerto. Como debía esperar por muchas horas, decidió comprar un libro para pasar el tiempo. También compró un paquete de galletas.
Se sentó en un asiento en la sala VIP del aeropuerto para poder descansar y leer en paz. Al lado del asiento donde estaba la bolsa de galletas se sentó un hombre que abrió una revista y comenzó a leer. Cuando ella tomó la primera galleta, el hombre también tomó una. Ella se sintió indignada, pero no dijo nada. Apenas pensó: «pero, qué descarado, si yo estuviese más dispuesta le daría un golpe para que nunca más se le olvide».
Todos tenemos una vida secreta en la memoria de alguien más.
Escucha...Siéntate en silencio y observa cuanto hay allí para ser escuchado. Escucha a la gente, lo que realmente están diciendo. Escucha hasta la última nota de cada canción. Escucha tu voz interna, esa que solo escuchas cuando todo está en silencio. Oye el susurro del viento entre las hojas, el crujido de la madera ardiendo en tu chimenea, el sonido de la lluvia en tu ventana.
Escucha con tu corazón y siempre escucha aquello que no se puede decir con palabras..
Caminó hasta el acantilado cargando su dolor. El cielo rugía oscuro, furioso, anunciando la tormenta. El viento agitaba con fuerza las olas y revolvía su cabello. Permaneció quieta. Podía sentir su presencia, su aliento, la calidez de su piel rozándola. Se detuvo el tiempo. Abrazados se arrojaron a la mar.
Microrrelato seleccionado y publicado en "50 palabras"
Ella le pidió tiempo..
Todo lo que amamos profundamente se convierte en parte de nosotros mismos.