Esos días de infancia, llenos de preguntas, de simples alegrías, de miedos infundados, de sueños incumplidos, de tiza y pizarra, de juegos y de risas. Con aroma a leños y sabor a vainilla.
Se ven tan lejanos, como si otros los hubieran vivido y no hubiéramos sido
esos niños con la mirada nueva de asombro y de inocencia.
El tiempo deslizándose como por un tobogán, y nosotros dejándonos llevar por el borde del abismo para aterrizar cerrando los ojos, para no sentir el vértigo.
Sí, somos nosotros, los mismos, aquellos niños, y aún no pocas veces apretamos fuerte los ojos para no ver el precipicio y confiamos en la buena suerte, para que no nos duela demasiado la caída.
sábado, 4 de noviembre de 2017
viernes, 3 de noviembre de 2017
lunes, 30 de octubre de 2017
El mar.
El mar, siempre el mar..
el murmullo sordo de las olas
la magia de un secreto oculto
en tu soledad azul busco consuelo
y sé que solo tú puedes salvarme..
la magia de un secreto oculto
en tu soledad azul busco consuelo
y sé que solo tú puedes salvarme..
viernes, 6 de octubre de 2017
Promesas del viento.
Una niña sola en la playa
contempla las olas pensativa
el mar gris y la bruma que la envuelven
el viento huele a sal y a desconsuelo
las gaviotas en su vuelo indiferente
dibujan con su grito un llanto herido
no lo escucha la pequeña ni lo entiende
espera el barco que se atisba en horizonte
y antes que la tímida sonrisa de la niña
solo sea una mueca de tristeza lo presiente
no es el barco de su padre el que se acerca
creyó ver lo que su corazón espera
una historia de dolor se teje oscura
le pregunta a las olas que le digan
el porqué de la espera sin sentido
ni el mar ni las gaviotas le contestan
con la luz que se apaga lenta y calma
dibuja en la arena el nombre de su padre.
Texto del poema: Mirta Calabrese.
Imagen Pintura: Niña en la playa. Sally Swatland.
domingo, 1 de octubre de 2017
Otoño.
No temas al otoño, si ha venido.
Aunque caiga la flor, queda la rama.
La rama queda para hacer el nido”
(Leopoldo Lugones)
Me queda la palabra.
Si he perdido la vida, el tiempo,
todo lo tiré como un anillo al agua,
Si he perdido la voz en la maleza,
me queda la palabra.
todo lo tiré como un anillo al agua,
Si he perdido la voz en la maleza,
me queda la palabra.
Si he sufrido la sed, el hambre,
todo lo que era mío y resultó ser nada.
Si he segado las sombras en silencio,
me queda la palabra.
todo lo que era mío y resultó ser nada.
Si he segado las sombras en silencio,
me queda la palabra.
Si abrí los ojos para ver el rostro
puro y terrible de mi patria.
Si abrí los labios hasta desgarrármelos,
me queda la palabra.
puro y terrible de mi patria.
Si abrí los labios hasta desgarrármelos,
me queda la palabra.
Blas de Otero.
martes, 19 de septiembre de 2017
Memorándum.
Uno llegar e incorporarse el día
Dos respirar para subir la cuesta
Tres no jugarse en una sola apuesta
Cuatro escapar de la melancolía
Cinco aprender la nueva geografía
Seis no quedarse nunca sin la siesta
Siete el futuro no será una fiesta
Y ocho no amilanarse todavía
Nueve vaya a saber quién es el fuerte
Diez no dejar que la paciencia ceda
Once cuidarse de la buena suerte
Doce guardar la última moneda
Trece no tutearse con la muerte
Catorce disfrutar mientras se pueda.
Mario Benedetti.
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