martes, 29 de mayo de 2018

Vuelo de bautismo


“¡La vida es una aventura constante nena!” era la frase preferida de Abelardo. La invitación para pasar el fin de semana en las islas prometía ser una atractiva experiencia.
 Aseguró que me encantaría y que tenía su carnet de piloto en regla. Los vuelos en avión nunca me apasionaron demasiado, apenas abrocharme el cinturón me había arrepentido.
Abelardo parecía en verdad un piloto experimentado. Todo iba de perlas, hasta que surgió aquel extraño ruido en el motor. Él simulaba tranquilidad y repetía que no me preocupara de nada.

 Cada vez que rompo a llorar desesperada, Abelardo me dice que me ponga mi blusa de Chanel roja, y siempre mirando al cielo.. por si alguien nos ve..








2 comentarios:

  1. Mira por dónde, una blusa de Chanel tendrá una utilidad mucho más importante que la de lucirla. Solo espero que sea lo suficientemente roja como para que sea visible desde las alturas, jeje.
    Un relato original y entretenido.
    Un abrazo.

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    1. Ah Josep, has visto, pobre la chica se nota que la había puesto en su bolso para lucirla en el fin de semana, pero mira...cosas que pasan..jajaja. Gracias por leer. Un abrazo.

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