viernes, 1 de mayo de 2015

El Mutante


Pedro apuraba el paso, cada tanto volteaba, tenía la certeza que alguien le seguía, cada vez más cerca…podía sentir el respirar jadeante, los pasos.  Las luces de un coche le enceguecen, la joven al volante le abre la portezuela; sube de prisa…se acomoda y suspira aliviado.  Al girar la cabeza, el estupor y el terror se apoderan de él; unos ojos siniestros y ansiosos le observan, ya no puede escapar...

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