lunes, 27 de abril de 2015

Vuelo..


 Sus labios dibujan casi una sonrisa. La observo, es bella, arrogante, como si nada ni nadie pudiera  perturbarla, no sé su nombre.  En el borde del acantilado se detiene, solo un instante; único e irrepetible, su cabello agitado por el viento, su cuerpo frágil. No puedo alcanzarla, ya no puedo. Cual gaviota blanca y blanda se desliza en un vuelo sin retorno hacia el fondo del  precipicio y se lleva para siempre el secreto de su nombre. 

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